Quizás
Desde aquí puedo oír
el suave eco de tu latido.
Aún, detrás del grito
de la ambulancia, hay paz.
La hierba sigue meciendo
mi pelo, si me acerco.
El aire hace felices
a mis pulmones.
Las rocas susurran belleza
al sol.
El río no para, me acoge
comprensivo.
Si aguanto la respiración
un poco más de lo debido,
podré alcanzar tu corazón.
Escribo desde que me acuerdo. Antes en polaco, cuentos para mi hermana y mis primas, luego poesía. Escribo porque si no, me ahogo. Porque hay tanta belleza en este mundo que a veces duele y, si no lo lanzo, se me come. Escribo por todo el amor dentro y fuera de mí. Y porque agradezco a la vida. Por, de alguna manera, aportar un poco.
domingo, 1 de mayo de 2016
Solo entonces
La vez que, de repente, todo
cambia. Nada sigue igual.
Cada diminuta cosa es rara,
debes aprender a moverte
en esta nueva dimensión.
Hay un lenguaje distinto,
otras esquinas, dolores diferentes.
Parpadeas mariposas,
tejes campos, vuelas pero
nada es cercano.
El punto de partida es,
cada vez más, final.
Pierdes los pies,
aunque no habría donde posarlos.
Un rayo de luz te parte en dos
y, entonces,
te reconoces.
La vez que, de repente, todo
cambia. Nada sigue igual.
Cada diminuta cosa es rara,
debes aprender a moverte
en esta nueva dimensión.
Hay un lenguaje distinto,
otras esquinas, dolores diferentes.
Parpadeas mariposas,
tejes campos, vuelas pero
nada es cercano.
El punto de partida es,
cada vez más, final.
Pierdes los pies,
aunque no habría donde posarlos.
Un rayo de luz te parte en dos
y, entonces,
te reconoces.
Hay alguien
Siempre hay alguien.
Cuatro ojos ya vieron
lo que acabo de exhalar.
Seis orejas notaron
la vibración de mi energía.
Cuarenta dedos sintieron
el temblor de mi vena.
Tres cerebros planean
qué hacer con el mío.
Ochenta dientes marcaron
una diadema en mi garganta.
Dos manos me seducen
con el rojo salado.
Siempre hay alguien.
Cuatro ojos ya vieron
lo que acabo de exhalar.
Seis orejas notaron
la vibración de mi energía.
Cuarenta dedos sintieron
el temblor de mi vena.
Tres cerebros planean
qué hacer con el mío.
Ochenta dientes marcaron
una diadema en mi garganta.
Dos manos me seducen
con el rojo salado.
lunes, 18 de abril de 2016
vuela...
Anochece y, junto a mi pelo,
caen tus brazos.
Es primavera, logramos alcanzarla,
sin mayor sacrificio.
Los pasos no cuestan tanto,
si vamos descalzos.
Agudizamos sentidos,
todo es agua, todo es
calma.
Estallan entre los dientes
últimas orugas del adiós.
Anochece y ya no cuesta tanto
morir.
Anochece y, junto a mi pelo,
caen tus brazos.
Es primavera, logramos alcanzarla,
sin mayor sacrificio.
Los pasos no cuestan tanto,
si vamos descalzos.
Agudizamos sentidos,
todo es agua, todo es
calma.
Estallan entre los dientes
últimas orugas del adiós.
Anochece y ya no cuesta tanto
morir.
Palabra-
Tu palabra es un grillo,
apenas mide dos letras.
Una especie nocturna
de parálisis emocional.
Me lleva al secano inevitable
de tu calidez repentina.
Soleada, de pronto,
crea ciento ochenta letras más
y ni tú ni yo podemos parar sus saltos.
Palabra hambrienta, omnívora,
practicando el despiece agotador
de lo que dije para callar.
Tu palabra es un grillo,
apenas mide dos letras.
Una especie nocturna
de parálisis emocional.
Me lleva al secano inevitable
de tu calidez repentina.
Soleada, de pronto,
crea ciento ochenta letras más
y ni tú ni yo podemos parar sus saltos.
Palabra hambrienta, omnívora,
practicando el despiece agotador
de lo que dije para callar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)