domingo, 15 de junio de 2014

Si me susurras en pluma
Ya no seré volátil 
Dentro de la cereza de tu sonrisa
Quedan alas aún 
Quiero ser su movimiento
Su onda de caricias
Ola de bellezas pensativas
Si me susurras en pluma
Llenaremos el blanco con el rojo
El hueco con el cuerpo
Con besos las caracolas
Con orejas los gemidos

sábado, 7 de junio de 2014

No puedo callarme así
No me amordaces las palabras
Ni me ates ideas
No retengas mi aire
Dentro de tu capucha
Ni me mates o tortures
O encierres o rasures
Ni me hagas tuya

Porque correré
Gritaré chillaré saltaré
Echaré la sal en tu herida
Abierta con mi boca
Mientras exclamo mi manifiesto
Mientras hablo contra lo que detesto
Balbuceo los principios
Ensalivo tus muñecas de letras
Borro tu mirada de tinta
Te quito el aire con una coma

Cuando se acabe el final
Supongo que todo será total
Agotadas las gotas
Aguas paradas bajo el paraguas
Nubes nubladas (como tu mirada)
Limones en limosnas
Como el ácido en las venas
Amores volarán eclipses de azúcar
La salud será el eco de nuestras ganas
En el fino horizonte del cardiograma
No habrá agujeros
Por donde podrían colarse
Las ratas del dolor

La calle es la manera
Más directa de perderse
Tiene un principio
Pero le falta el fin
Que esperamos
Señales inevitables
Puertas abiertas
Ventanas rojas
Posibilidades
Tanto desorden en una recta
Ruido
Granizo
Charco
Sombra
Tanto asfalto en mi palabra
Por qué me escribes
De la espuma de tus dedos
Amanezco perturbada
Por qué me escribes 
Cuando la hierba aún mojada
Duermen los grillos
Y todos y cada uno de los ladrillos
Pierden su rojo
Destellos de lindeza entre sienes
Aumentos notables de niveles
De recuerdos no recuperados
Por qué me escribes tanto
Si no me quedan letras
Hundí todos los puntos
Apenas queda un hueco
Donde rozar el labio
Un aroma a quemado
Corazón

miércoles, 4 de junio de 2014

Mi salto fue vacío
Las palabras causan dolor
El dolor causa palabras
Entre todas esas nubes
Establezco desorden 
Susurrando
Tengo tanto que decirte
Que mi lengua se vuelve amarga
Ensordece de golpe
De tanta mudez